Mis brazos no llegan a donde estás... Aunque no sea lejos, es lo suficiente para que te extrañe, y te necesite, y no pueda no creer en la distancia.
Me estiro los más que puedo, estoy por quebrarme los huesos, luxarme las articulaciones dislocarme los hombros, para acercarme un poco a vos... No es suficiente. Sigo lejos. Y no te toco. Esta distancia me mata... Aún poca, es dura. Aún corta, es dura. Aún sabiéndote cerca, me duele la distancia...
Mis brazos no llegan a tocarte, y eso me desespera... Cuando te alcance, no te voy a soltar, "sabelo"...
miércoles, 28 de febrero de 2007
viernes, 23 de febrero de 2007
Sin Palabras
¿Para qué sirve la lengua, si no puedo expresar lo que siento?
Con el lenguaje uno comunica sensaciones, conocimientos, sentimientos, y demás. Pero se vuelve obsoleto, cuando no me alcanzan las palabras.
Cualquier cosa que le diga, me resulta escasa. "Te amo" no alcanza; "te extraño" es incompleto; "te necesito" no es suficiente...
¡Le gané al idioma! Lo volví inútil... El mayor rasgo de evolución del ser humano, sobra en mí; y todo por Ella...
Me siento un embustero cuando digo te amo, porque sé que hay más. Es como si ocultase lo que siento, por no poder expresarlo. Como si no fuese sincero del todo y tener que cargar con ese peso, me molesta. Así que decidí tomar cartas en el asunto, y tomé una determinación: Sólo la miraré a los ojos...
Le diré "te amo", "te extraño", "te necesito"; pero cuando sepa que es insuficiente, sólo la miraré a los ojos y me pondré a nadar en su mirada...
Con el lenguaje uno comunica sensaciones, conocimientos, sentimientos, y demás. Pero se vuelve obsoleto, cuando no me alcanzan las palabras.
Cualquier cosa que le diga, me resulta escasa. "Te amo" no alcanza; "te extraño" es incompleto; "te necesito" no es suficiente...
¡Le gané al idioma! Lo volví inútil... El mayor rasgo de evolución del ser humano, sobra en mí; y todo por Ella...
Me siento un embustero cuando digo te amo, porque sé que hay más. Es como si ocultase lo que siento, por no poder expresarlo. Como si no fuese sincero del todo y tener que cargar con ese peso, me molesta. Así que decidí tomar cartas en el asunto, y tomé una determinación: Sólo la miraré a los ojos...
Le diré "te amo", "te extraño", "te necesito"; pero cuando sepa que es insuficiente, sólo la miraré a los ojos y me pondré a nadar en su mirada...
jueves, 22 de febrero de 2007
Dulce licor
Que rápido entraste en mi organismo. Comenzaste a transformar todo mis sistemas internos, convulsionando mis facultades.
Dulce licor, tentación, no puedo evitar beber, no puedo evitarte. Mi más profundo vicio, dejé que tu sabor se robe mi consciencia y anule mi razón.
Que fácil que me resultó dejarme entrar en esta adicción, perder de a poco la cabeza, entregarla. Que fácil te resultó convertirme en tu adicto, llevarte más que mi cabeza, dueña.
Una pequeña dosis me bastó para perderme en vos. Fue tan fuerte que bebí directo de la botella, y lo disfruté tanto, que no me importó saber que entregaba una parte de mi alma al pecado. Entré, me quedé y no quiero salir, no lo haré.
¡Ah, esta abstinencia! Me cuesta todo sin un poco de este licor. Necesito beberte de nuevo, ya no puedo disimularlo. Que poca fuerza de voluntad tuve que tan rápido me atrapé en esta adicción. Pero, a decir verdad, no quiero no ser adicto a este hermoso licor. ¿Por qué no ser adicto a algo tan bello, que produce tanto placer?
Placer... eso me das, dulce licor. Un placer que sólo vos me podés dar, que supera las sensaciones físicas. Te bebo con mi cuerpo y alimento a mi alma. Alimenta mi famélica alma, que necesita de tus nutrientes, curá esta anemia, y no la dejes volver. Necesito beberte de nuevo...
Dulce licor, tentación, no puedo evitar beber, no puedo evitarte. Mi más profundo vicio, dejé que tu sabor se robe mi consciencia y anule mi razón.
Que fácil que me resultó dejarme entrar en esta adicción, perder de a poco la cabeza, entregarla. Que fácil te resultó convertirme en tu adicto, llevarte más que mi cabeza, dueña.
Una pequeña dosis me bastó para perderme en vos. Fue tan fuerte que bebí directo de la botella, y lo disfruté tanto, que no me importó saber que entregaba una parte de mi alma al pecado. Entré, me quedé y no quiero salir, no lo haré.
¡Ah, esta abstinencia! Me cuesta todo sin un poco de este licor. Necesito beberte de nuevo, ya no puedo disimularlo. Que poca fuerza de voluntad tuve que tan rápido me atrapé en esta adicción. Pero, a decir verdad, no quiero no ser adicto a este hermoso licor. ¿Por qué no ser adicto a algo tan bello, que produce tanto placer?
Placer... eso me das, dulce licor. Un placer que sólo vos me podés dar, que supera las sensaciones físicas. Te bebo con mi cuerpo y alimento a mi alma. Alimenta mi famélica alma, que necesita de tus nutrientes, curá esta anemia, y no la dejes volver. Necesito beberte de nuevo...
lunes, 19 de febrero de 2007
Sin espacio
Hay algo que estorba en mi cama. Ocupa un lugar que ya no le pertenece. Y, por su culpa, yo no puedo cambiar por algo distinto, mejor...
Tendría que avisarle de alguna manera, que se olvidó su alma en mi cama. La dejó la última noche que durmió conmigo. La dejó la última noche que durmió...
Apostaría mi cabeza y mis dos brazos (si valieran algo, ya), a que nunca volvió a dormir con la paz, la serenidad y el amor que le ofrecían mi colchón y mis cobijas. Su cabeza nunca descansó mejor, fuera de mis almohadas, y su cuerpo nunca estuvo tan abrigado, lejos del mío. Tal vez, por eso es que la vi tan desmejorada la última vez que nos cruzamos, cuando la casualidad fue casual y el clima, cómplice.
Cruzamos palabras, una bebida, historias, mentiras tan reales, verdades tan falsas. Expusimos egos, los dos creímos haber ganado. Tuvimos tranquilos el orgullos hasta que cada uno volvió a lo que llamamos “vida”.
En ese momento, yo no le recordé lo que tenía que venir a buscar, ni ella me lo reclamó. Creo que es porque ella quiere que se la cuide, porque sabe que su alma no estará mejor con nadie mas que conmigo. El problema es que preferiría cuidar al menos su cuerpo también. Su alma, sola, es un estorbo. Yo quise cuidarla todo el tiempo en que fuimos uno los dos, su alma era mía y yo la cuidaba como tal, pero el tiempo pasó. Ahora ya no somos uno. O al menos, eso quiere hacerme creer.
Y la verdad, ahora prefiero cuidar otras almas... que mi cama sea el fuerte de protección de todas las almas que yo considere estén a la altura de mi amparo.
Su alma es como una herencia. Pero heredé algo que yo no quiero. La relación está muerta, y tener su alma no hace más que recordarme el momento triste en el que todo murió. Es una herencia que pesa. Es una cicatriz que me recuerda una herida que costó demasiado en cerrar, y dolió más de lo esperado, que ya es demasiado.
Pero ella sabe que yo la tengo, y yo sé que la vendrá a buscar. Y sé también que en ese momento, en el instante en que venga a buscarla, no se irá jamás de mi lado...
Tendría que avisarle de alguna manera, que se olvidó su alma en mi cama. La dejó la última noche que durmió conmigo. La dejó la última noche que durmió...
Apostaría mi cabeza y mis dos brazos (si valieran algo, ya), a que nunca volvió a dormir con la paz, la serenidad y el amor que le ofrecían mi colchón y mis cobijas. Su cabeza nunca descansó mejor, fuera de mis almohadas, y su cuerpo nunca estuvo tan abrigado, lejos del mío. Tal vez, por eso es que la vi tan desmejorada la última vez que nos cruzamos, cuando la casualidad fue casual y el clima, cómplice.
Cruzamos palabras, una bebida, historias, mentiras tan reales, verdades tan falsas. Expusimos egos, los dos creímos haber ganado. Tuvimos tranquilos el orgullos hasta que cada uno volvió a lo que llamamos “vida”.
En ese momento, yo no le recordé lo que tenía que venir a buscar, ni ella me lo reclamó. Creo que es porque ella quiere que se la cuide, porque sabe que su alma no estará mejor con nadie mas que conmigo. El problema es que preferiría cuidar al menos su cuerpo también. Su alma, sola, es un estorbo. Yo quise cuidarla todo el tiempo en que fuimos uno los dos, su alma era mía y yo la cuidaba como tal, pero el tiempo pasó. Ahora ya no somos uno. O al menos, eso quiere hacerme creer.
Y la verdad, ahora prefiero cuidar otras almas... que mi cama sea el fuerte de protección de todas las almas que yo considere estén a la altura de mi amparo.
Su alma es como una herencia. Pero heredé algo que yo no quiero. La relación está muerta, y tener su alma no hace más que recordarme el momento triste en el que todo murió. Es una herencia que pesa. Es una cicatriz que me recuerda una herida que costó demasiado en cerrar, y dolió más de lo esperado, que ya es demasiado.
Pero ella sabe que yo la tengo, y yo sé que la vendrá a buscar. Y sé también que en ese momento, en el instante en que venga a buscarla, no se irá jamás de mi lado...
domingo, 21 de enero de 2007
Una eternidad
Que extraño... te he entregado mi alma, y no siento la menor culpa, ni la menor tristeza...
Senti como tu voz con vergüenza, hacía eco en tu estómago, dandome la mejor música. Ahora que estás un poco más lejos, y yo no aprendo a vivir con ello, me quejo como un niñito caprichoso que quiere todo lo que pide, y pide todo lo que quiere...
No me importa la desigualdad de condiciones. Ya superé esa etapa. Crecí, y estoy dispuesto a poner en práctica todo lo que la vida me enseñó de la forma más eficiente y cruel. Pasando por tanto, como lo que tuve que pasar, se descubren cosas. Ya no tengo esa gran máscara, que espero poder sacarte algún día, y mi sinceridad asusta. Te puede asustar, espero que lo haga, así la intriga te mantiene cerca mío.
Se te abrieron las puertas de algo que no es fácil de entender, como es mi vida. El misterio, lo distinto, lo especial, lo único, y todo el resto de mi reino, se te ofreció y accediste en primera estancia a tenerlo. Es una responsabilidad y un privilegio.
¡Dios! Si tan sólo no fuese tan duro extrañarte... si tan sólo, fuese fácil traerte... si tan sólo los días pasasen con mayor velocidad... Duele convivir con las limitaciones de la humanidad. Igualmente, el destino quiso que se de como se da, y que te de lo que te pude dar. No estas lejos, sólo no estás a mi lado, y esa distancia tan ampliamente corta, genera desesperación a mi alrededor. estoy convulcionado, esperando un regreso, que espero sea conmigo en tus planes...
No pasó tanto tiempo, pero aún así, parece una eternidad
Senti como tu voz con vergüenza, hacía eco en tu estómago, dandome la mejor música. Ahora que estás un poco más lejos, y yo no aprendo a vivir con ello, me quejo como un niñito caprichoso que quiere todo lo que pide, y pide todo lo que quiere...
No me importa la desigualdad de condiciones. Ya superé esa etapa. Crecí, y estoy dispuesto a poner en práctica todo lo que la vida me enseñó de la forma más eficiente y cruel. Pasando por tanto, como lo que tuve que pasar, se descubren cosas. Ya no tengo esa gran máscara, que espero poder sacarte algún día, y mi sinceridad asusta. Te puede asustar, espero que lo haga, así la intriga te mantiene cerca mío.
Se te abrieron las puertas de algo que no es fácil de entender, como es mi vida. El misterio, lo distinto, lo especial, lo único, y todo el resto de mi reino, se te ofreció y accediste en primera estancia a tenerlo. Es una responsabilidad y un privilegio.
¡Dios! Si tan sólo no fuese tan duro extrañarte... si tan sólo, fuese fácil traerte... si tan sólo los días pasasen con mayor velocidad... Duele convivir con las limitaciones de la humanidad. Igualmente, el destino quiso que se de como se da, y que te de lo que te pude dar. No estas lejos, sólo no estás a mi lado, y esa distancia tan ampliamente corta, genera desesperación a mi alrededor. estoy convulcionado, esperando un regreso, que espero sea conmigo en tus planes...
No pasó tanto tiempo, pero aún así, parece una eternidad
viernes, 29 de diciembre de 2006
Chantajeado
No sé por qué, siempre delegamos poder. Veo a mi alrededor como las personas más fuertes. Con el temperamento más duro y con un terrible genio, caen bajo la mano (dura o no) de un ser. Así funciona. Todos somos fuertes hasta que somos “CHANTAJEADOS” por el amor.
No puedo (perdón, pero de verdad) mantener posición frente a su sonrisa. Soy débil. Si no puedo con su sonrisa, menos voy a poder con su ceño fruncido...
Así funcionamos, nos mostramos duros frente a casi todos. La persona que no entra en esa categoría es la que nos termina enamorando.
Descuiden... también funciona a la inversa. También yo puedo generar ese “efecto congelante” en el alma de otra personilla. Aunque no siempre sea en la misma. En algún momento, lograré ser quien yo quiero con quien yo quiero, cuando yo quiera ser.
Después de que esta “lucha” entre miedos propios y ajenos termine, dejaré fluir algo parecido al amor...
No puedo (perdón, pero de verdad) mantener posición frente a su sonrisa. Soy débil. Si no puedo con su sonrisa, menos voy a poder con su ceño fruncido...
Así funcionamos, nos mostramos duros frente a casi todos. La persona que no entra en esa categoría es la que nos termina enamorando.
Descuiden... también funciona a la inversa. También yo puedo generar ese “efecto congelante” en el alma de otra personilla. Aunque no siempre sea en la misma. En algún momento, lograré ser quien yo quiero con quien yo quiero, cuando yo quiera ser.
Después de que esta “lucha” entre miedos propios y ajenos termine, dejaré fluir algo parecido al amor...
domingo, 24 de diciembre de 2006
Fade to black
Desvanecer... Perder claridad... Lo más triste de la oscuridad, es que el fósforo más pequeño, se transforma en sol. Lo difícil es encontrar ese fósforo para después prenderlo. Frotar la punta, encender la mecha... ¡BOOM! Tendría que haber sido más cuidadoso...
Ver volar todo alrededor, satisface. En algún punto, me demuestra que tenía razón. Asómbrate ser humano, del poder de un fósforo.
Ver volar todo alrededor, satisface. En algún punto, me demuestra que tenía razón. Asómbrate ser humano, del poder de un fósforo.
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